Carta de presentación: estructura en 4 párrafos, con ejemplos
Una carta de presentación no repite el CV: explica por qué usted, para este puesto, en esta empresa. Bastan cuatro párrafos, siempre que cada uno tenga una función precisa.
Actualizado el
¿Sigue siendo necesaria una carta de presentación?
Depende de la oferta. Cuando la pide, envíela: es un criterio de selección, y no presentarla suele equivaler a no postularse. Cuando no se pide, un CV bien orientado suele bastar; una carta corta y precisa aún puede marcar la diferencia si el puesto es muy disputado, si cambia de sector (véase CV para cambio de carrera) o si su trayectoria tiene un hueco que explicar (véase huecos en el CV).
Lo que no funciona es la carta genérica enviada a todas las empresas cambiando solo el nombre. El lector lo nota en la primera frase.
Para qué sirve la carta: responder a tres preguntas
- ¿Por qué este puesto? Qué, en la oferta, coincide con lo que quiere hacer.
- ¿Por qué esta empresa? Un dato concreto (un producto, un proyecto, un valor, un sector) que demuestre que se ha informado.
- ¿Por qué usted? Una o dos pruebas de su trayectoria que respondan a lo que pide la oferta.
La estructura en cuatro párrafos
1. La apertura: por qué escribe
Diga en dos frases a qué puesto se postula y qué le lleva a ello. Evite «Me dirijo a ustedes para presentar mi candidatura al puesto anunciado»: no dice nada.
Ejemplo ilustrativo: adapte los datos a su situación real.
2. La prueba: lo que ya ha hecho
Elija uno o dos logros de su CV que coincidan con lo que pide la oferta y cuéntelos en una frase cada uno, con una cifra si tiene una fiable (véase cómo cuantificar sus logros). La carta no copia el CV: elige lo que importa para este puesto.
3. La empresa: por qué ellos
Un párrafo corto que demuestre que conoce la empresa: su actividad, un proyecto reciente, sus clientes, una palabra de la oferta que le llame la atención. Un dato concreto, no un halago.
4. El cierre: proponer el siguiente paso
Disponibilidad, ganas de conversar, siguiente paso. Dos frases y una despedida sencilla. Nada de «quedo a su entera disposición para una posible entrevista» en cuatro líneas.
Extensión y forma
- Una página como máximo, a menudo menos: bastan de 200 a 300 palabras.
- Un destinatario con nombre cuando la oferta lo indique; si no, «Estimados señores».
- Un tono natural: escriba como hablaría a un futuro compañero, con frases cortas.
- Una presentación coherente con el CV: mismos colores y misma letra.
Errores que evitar
- Repetir el CV. El reclutador ya lo tiene delante.
- Hablar solo de usted. Debe verse lo que la empresa gana.
- Frases vacías: «dinámico y motivado», «riguroso y autónomo» sin un ejemplo detrás.
- Las faltas. Léala en voz alta y déjela reposar una hora antes de enviarla.
- Mentir o exagerar. Todo lo que escriba puede comprobarse en la entrevista.
Un buen hábito: una carta parte de la oferta. Subraye sus tres criterios principales y compruebe que cada párrafo trata al menos uno.
Usar un borrador sin perder su voz
Una herramienta como OpusCV puede proponer una primera versión a partir de su CV y de la oferta. El borrador sirve para superar la página en blanco: léalo, sustituya las generalidades por un dato preciso y compruebe que cada logro citado es realmente suyo. La carta debe sonar a usted.
Si después hay entrevista, prepárela a partir de esta misma carta: lo que prometió en ella, tendrá que contarlo en voz alta.